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La noche alcanzó su punto fuerte con la llegada de una carne española y excepcional: el buey de Valles del Esla. Sepan ustedes, y siendo darles el disgusto, que en el 95% de las ocasiones en las que compran buey, en realidad comen vacas. No es el caso de este buey leonés, para el que se sigue un programa muy exigente de cría que determina un resultado excepcional.
El resultado final de tanto sacrificio merece la pena: una carne fuerte, desde luego no demasiado tierna, pero con un sabor completo, redondo, contundente sin ser excesivo, lleno de matices y que recuerda al toro de lidia, ya que en ambos podemos vislumbrar en el fondo del paladar esa crianza en semilibertad y disfrutando de pasto natural y variado.
Toda una experiencia cárnica directa y contundente que enloquecerá de placer a los más carnívoros.
Noticia publicada en Libertad Digital. Junio 2011.
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