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Hoy hablamos de una bodega de principio de siglo excavada en la tierra y hoy convertida en un templo imprescindible de todo devorador de carne de buey, manjar de dioses considerado como uno de los mejores del planeta por las gastrónomas Killian Fox, de «The Guardian», y Lydia Imoi, de «Time», después de su periplo por el mundo en busca de la chuleta diez.
De sus fogones salen cortes sublimes como la chuleta de buey de Valles del Esla. No hay que olvidar otros cortes especiales del buey, que se hacen en carbón de encina y rematados sobre la parrilla como son la entraña, la cadera, el morcillo, la aguja, y el rabo, que hacen disfrutar de sabores olvidados. Pruebe la cecina de buey.
Noticia publicada en La Razón.es. Julio 2010
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